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Como
en un cuento de naufragios, Cartagena nos
ofrece un montón de tesoros escondidos
en sus alrededores.
La
seducción de Cartagena se extiende
más allá de sus murallas.
En sus alrededores hay un montón
de cosas que se pueden aprovechas y que
vale la pena conocer. He aquí algunas
de ellas:
Castillo
de San Felipe de Barajas.
Una monolítica estructura de piedra
y argamasa, llena de baterías, aljibes,
troneras y un maravilloso sistema de túneles,
considerada la obra defensiva más
importante realizada por la ingeniería
militar española en América.
Ante sus muros cayó vencida a fines
del siglo XVIII la poderosa flota inglesa
comandada por el almirante Vernon. Se sitúa
sobre el cerro de San Lázaro, al
frente de la ciudad amurallada, del otro
lado del canal que da entrada a la Bahía
de las Ánimas. Déjese llevar
por los guías, quienes le ilustrarán
sobre los sistemas de defensa y vigilancia
que operaban en el castillo.
La
Boquilla. Pueblito de pescadores localizado
en la vía que por la costa conduce
a Barranquilla. A pocos minutos de la ciudad,
ofrece playas en mar abierto y la posibilidad
de degustar una langosta exquisita o un
buen pescado frito. Es posible pasear en
canoa entre los manglares, por las tranquilas
aguas de la ciénaga, y observar la
rica vida subacuática típica
de este ecosistema.
Convento
de la Popa.
Este convento, en lo alto del
único cerro que domina a Cartagena,
a ciento ochenta metros sobre el mar, se
construyó a principios del siglo
XVII, cumpliendo la función de hospedaje
y monasterio y como punto estratégico
de vigilancia. En el altar de su capilla
se exhibe la imagen negra de la Virgen de
la Candelaria, patrona de la ciudad cuya
fiesta se celebra el dos de febrero. Se
cuenta que en este cerro lo indios nativos
adoraban la imagen de un cabrito de oro,
el cual fue empujado con furia desde un
risco por los píos sacerdotes que
intentaban alejar al demonio de estas tierras.
Desde entonces ese lugar se conoce como
El Salto del Cabrero. La vista que se puede
observar de la ciudad y de la Bahía
de las Ánimas es absolutamente impresionante.
Jardín
Botánico.
Ubicado sobre la vía a la población
de Turbaco, el Jardín Botánico
de Cartagena es un lugar mágico y
apacible que se nos antoja como un jardín
zen perdido en el trópico. Con árboles,
palmas, flores, y helechos que parecen antediluvianos
por su exuberancia y tamaño, este
silencioso y mágico lugar compensa
el recorrido desde la ciudad, de unos cuarenta
minutos.
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