 |  | | | Patacón pisao (para cuatro personas) 3 plátanos hartones verdes, pelados y cortados en secciones de 4 cm. de altura. 2 cucharaditas de sal aceite para freír Caliente el aceite. Cuando esté al borde de humear, de cuatro en cuatro, eche los trozos de plátano y espere a que adquieran un tono dorado claro. Sáquelos. Colóquelos sobre una tabla, y con otra, uno a uno, haga presión fuerte hasta aplastarlos. Sepárelos de la tabla utilizando una pala. Frote la sal sobre las tajadas aplastadas y fríalos de nuevo, minutos antes de servirlos. Sáquelos cuando estén dorados. | | | | |  Todo el encanto de aquellos cuartos de san alejo repletos de antigüedades navales y objetos que dan testimonio de otras épocas. |  Un lugar para enamorarse, donde lo único posible es caminar tomados de la mano. |  Calles y balcones, baluartes y plazoletas en los cuales perderse y deleitarse.  |  Habitaciones deliciosas, en las que se cuela la brisa salada del mar, el susurro de las olas, o el repicar de campanarios y cascos de caballos.  |  Algunos relatos y confesiones de for‡neos que fueron seducidos por las murallas y los balcones.  | | | |  Como en un cuento de naufragios, Cartagena nos ofrece un montón de tesoros escondidos en sus alrededores. | |  Las murallas nos susurran, al oído, historias de piratas y grandes damas, secretos deliciosos de épocas lejanas. | |  Galerías, terrazas, recorridos y la marcha en una ciudad hecha para el goce y la delicia. | |  Con un imponente sistema militar, un trazado urbano impecable y mil tesoros arquitectnicos, esta ciudad responde con orgullo a su declaratoria como Patrimonio de la Humanidad. | | | |