En los platos tradicionales de Cartagena se mezclan con destreza los sabores del mar, los frutos de la tierra, las legumbres, el maíz y las carnes, dentro de una herencia que viene desde el Líbano, Turquía y Arabia para mestizarse con las costumbres africanas e indígenas. Es una cocina increíblemente rica en texturas, técnicas e ingredientes, encontrando un plato para cada momento, ya sea formal o no. Se caracteriza por una fuerte influencia árabe que integra todas las delicias de esta cocina legendaria en nuestro menú caribe. De esta manera, no será difícil encontrar los kippes, crudos o fritos, especie de albóndigas de carne molida muy fina y especiada, combinada con trigo; los rollitos de hoja de parra o de repollo, el tahine y el tabule, el pan sin levadura y la salsa de leche agria, que en el caribe colombiano se conoce popularmente como "suero". Y por supuesto, las almendras, nueces y lentejas, al lado del arroz, el azafrán y el ajonjolí.

Por su parte, encontramos una multitud de "tortas de maíz" llamadas "bollos", que se envuelven con hojas de mazorca. El bollo limpio, hecho con el grano pelado, el bollo de maíz, amarillo y entero, el bollo de queso y el bollo de plátano, entre otros muchos, acompañan con gusto los platos más variados.
Es inevitable que, estando al lado del mar, los pescados y los mariscos conformen un porcentaje fundamental de las recetas. Los cocidos o "sancochos" de pescado, así como los filetes en salsa, especialmente en leche de coco. El plato típico que hace las delicias de lugareños y foráneos es el pescado frito con arroz de coco y patacón pisao. Se utilizan pescados enteros como el pargo, que se baña en limón, acompañado por el arroz cocido de manera especial en la leche del coco (A veces es dulce, tomando un color tostado y se le añaden uvas pasas. Otras veces permanece blanco y aromático) y el plátano que se aplasta y se fríe, creando una lámina que se riega con sal. Otro plato exquisito es la cazuela de mariscos, especie de cocido en caldo de pescado que reúne langostinos, almejas, pulpo y calamar, entre otros. El mejor lugar para disfrutar de la cocina típica cartagenera es Donde Socorro, en la Calle del Arsenal.
La mejor langosta se come en la Boquilla, pueblito de pescadores que ahora se ha convertido en todo un centro turístico.

Pero Cartagena tiene para ofrecer una amplia variedad en lo que a gastronomía internacional se refiere. En el centro amurallado se consigue excelente comida española, francesa e italiana. Entre nuestros restaurantes favoritos, se cuentan los siguientes:

El Burlador de Sevilla, cuya especialidad española y vinos del Rioja hacen honor a su nombre. Vale la pena resaltar la Tortilla de Patatas, el Gazpacho Andaluz, los Riñones al Jerez y la Paella, en un ambiente de toros y flamenco.
Donde Olano, un pequeño localito en el cual la cocina, de influencia creole, es excepcional: Camarones al Maracuyá, Pescado en salsa de Limón, y un Flan de Café absolutamente inolvidable.

El Mar de Juan, restaurante muy "chic" de estilo minimalista cuya especialidad es el lomo de atún... ¡y de qué manera! Hay que probar el Carpaccio, el Atún Teriyaki y la original Brocheta de Calamares y Champiñones.

 



Todo el encanto de aquellos cuartos de san alejo repletos de antigüedades navales y objetos que dan testimonio de otras épocas.



Un lugar para enamorarse, donde lo único posible es caminar tomados de la mano.



Calles y balcones, baluartes y plazoletas en los cuales perderse y deleitarse.





Habitaciones deliciosas, en las que se cuela la brisa salada del mar, el susurro de las olas, o el repicar de campanarios y cascos de caballos.





Algunos relatos y confesiones de for‡neos que fueron seducidos por las murallas y los balcones.




Como en un cuento de naufragios, Cartagena nos ofrece un montón de tesoros escondidos en sus alrededores.






Las murallas nos susurran, al oído, historias de piratas y grandes damas, secretos deliciosos de épocas lejanas.






Galerías, terrazas, recorridos y la marcha en una ciudad hecha para el goce y la delicia.







Con un imponente sistema militar, un trazado urbano impecable y mil tesoros arquitect—nicos, esta ciudad responde con orgullo a su declaratoria como Patrimonio de la Humanidad.


 


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