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Las murallas nos susurran, al oído,
historias de piratas y secretos deliciosos
de épocas lejanas.
La historia de Cartagena es increíblemente
rica, ya que involucra toda una serie de
eventos fundamentales dentro del desarrollo
económico, político y religioso
de la Colonia.
Haber sido la puerta de entrada al dominio
del continente; el movimiento comercial
que manejaba, y el almacenamiento de riquezas
y mercancías; Figurar como la sede
de la Inquisición para el Reino de
Granada, Panamá, Venezuela, Nicaragua,
y República Dominicana; convertirse
en la plaza fuerte más importante
de América del Sur... Todas estas
características le permiten a las
historia de la ciudad nutrirse notablemente
con datos y anécdotas que son recuperables
en cada calle, en la textura de sus piedras
y en las fachadas de sus casas.
A continuación, algunos datos que
vale la pena conocer.
Cartagena de Indias sufrió el constante
asalto de piratas y militares ingleses y
franceses. En 1542, sólo diez años
después de su fundación, se
apoderó de Cartagena el pirata francés
Roberto Baal, acompañado por cuatrocientos
cincuenta hombres. Un segundo ataque fue
llevado a cabo en 1559, por otro francés,
Martin Cote, quien logró tomarse
la ciudad y se alzó con un crecido
botín. En 1568 la ciudad logró
defenderse con éxito, frente a Sir
John Hawkins, un noble inglés famoso
por comerciar con esclavos y enemigo acérrimo
de la corona española. El inglés
intentó entrar a la ciudad utilizando
la fachada del comercio de esclavos. El
gobernador no le permitió ingresar
y la ciudad tuvo que soportar ocho días
de sitio antes de que el inglés se
diera por vencido. Le siguió, en
1586, su compatriota Francis Drake, quien
se tomó a Cartagena entre febrero
y abril, durante cien días, instalándose
en la gobernación. Causó numerosos
incendios, destrucción y saqueos
por doquier, inclusive en la Catedral, y
sólo después de recibir un
cuantioso rescate accedió a abandonar
la ciudad. Todos estos asaltos se dieron
con relativa facilidad, pues la ciudad no
estaba fortificada.
Otro ataque pirata fue realizado en 1685,
por el famoso Henry Morgan. Doce años
más tarde, en 1697, el barón
de Pointis, quien actúa bajo las
órdenes del Rey de Francia, ataca
a Cartagena con una fuerza de más
de 4000 hombres, en su mayoría mercenarios
recogidos en Cuba y República Dominicana,
y conociendo la disposición del sistema
militar y de las fortificaciones. Tras varias
batallas ganadas y un intento de negociación
con el gobernador, los franceses se vieron
obligados a marcharse a causa de la fiebre
amarilla, que diezmó las tropas invasoras
y opuso una resistencia más eficaz
que la de los locales. Sin embargo, los
mercenarios caribes, inmunes a la epidemia,
alcanzaron a realizar un considerable saqueo.
Tras la declaratoria de la guerra entre
Inglaterra y España, el Almirante
Edward Vernon recibe ordenes de atacar a
Cartagena. Con una flota de 180 naves y
más de 23.000 hombres, el Almirante
pretendía doblegar al "Medio-hombre",
Don Blas de Lezo, veterano militar español
que había perdido un ojo, una mano
y una pierna en diferentes batallas.
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