Hablemos de la "estrategia del graffitero", por llamarla de alguna manera: ¿cómo imaginas ese acto? ¿crees que estamos ante seres apresurados que desenfundan de una su lata de aerosol o ante seres que recorren las calles, acarician con la mirada su muro potencial, observan a los paseantes que pasan ante él, estudia las posibilidades de que una moto de un CAI pase y lo atrapen? ¿Crees que para los veteranos es un acto ya desprovisto de ese vacío en el estómago que algunos artistas consideran fundamental antes de entrar a escena? Creo que para infortunio de la ciudad, para infortunio del enriquecimiento de nuestra vida urbana, hay muchos otros grafiteros de corazón como tú. ¿Cuáles son las perspectivas de que salgamos ahora, compremos una lata de aerosol y pintemos un grafiti?

Hablando de los griegos, existe en su lengua un concepto sublime que es la noción de Kairos, la cual implica la idea de una irrupción repentina y formidable de la conciencia. Es así como me imagino que vive el grafitero su acto de publicación. No creo que haya ese proceso estudiado que tú describes sino por el contrario un impulso temerario que lo lleva a desconocer en buena medida los riesgos eventuales que pueda correr. De modo pues que de cualquier forma ese vacío en el estómago es perdurable. En cuanto a las perspectivas de salir ahora no habría problema siempre y cuando, como te dije antes, hubiera una cámara de video que nos acompañara.

Listo, Urico, es un proyecto que realizaremos antes de que termine la semana. Invitamos de paso a nuestros lectores a que visiten las mejores tomas del video que filmaremos con uno de tus grafitis. No queremos presionarte, pero sería ideal un instante "kairótico" que nos permita llevarle una primicia a tus seguidores. A propósito, salvo las presentaciones preconcebidas que hemos visto por televisión, ¿alguna vez has visto pintar un grafiti?

Nunca. Pero es una experiencia que echo de menos aunque en este caso el lenguaje se queda corto porque uno no puede echar de menos lo que no ha experimentado. Pero de alguna forma el lenguaje está siendo más sabio que yo al hacerme reconocer inconcientemente que auncuando no he tenido esa experiencia mi forma de hablar haría pensar que ya la tuve.

Grafiti2

Sí, sin duda eres un grafitero. ¿Recuerdas en el momento algunos grafitis que hayas visto últimamente que te hayan llamado la atención? Creo que hace poco una amiga nos contaba de alguno y surge algo curioso con relación a lo que comentabas: de hecho uno puede escribir grafitis en el muro virtual que es la imaginación de los otros, que sería el caso de tus grafitis orales; ya quienes te conocemos podemos imaginar a este hombre sobrio que baja por una calle vestido con gabardina y saca su aerosol.

Sí, de hecho me tienta la idea de poner mis grafitis en los muros, y mucho más aún, si lo hago con la teatralidad sartorial con que me describes. La verdad es que últimamente he visto pocos grafitis. Con excepción del del muro de Colmena [esta entrevista se realiza en Bogotá, Colombia] de la setenta con séptima que reza: "Tio Sam: drogad por nosotros". Pero el que para mí es inolvidable por su sabiduría y ternura es el siguiente: "Si quieres volar, primero tienes que anidar". Ese fue publicado hará unos 8 años, en un muro frente al Carulla de la séptima con 63. De pronto la belleza de este grafiti radica, aparte de lo ya dicho, en su singularidad. En efecto, contrario a la filosofía del grafiti, este no es contestatario sino laudatorio. ¿De qué? De una filosofía madura de la vida.

Y no deja de ser contestatario, de alguna manera.

En efecto, concuerdo contigo, porque lo que se está contestando es la forma estúpida de vida que llevamos y, en verdad, que, por lo demás, no llevamos si no que "nos lleva".

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