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| Ponencias
Consuelo Corredor
M. La política de empleo del gobierno Samper.
- Jorge Giraldo.
Sindicatos, gremios y crisis política.
Myriam Jimeno.
Los movimientos campesinos y los cultivos ilícitos.
José Jario González.
Tras
la cortina de la coca.
Norma Villarreal.
Mujeres y madres en la ruta por la paz.
Mauricio Archila.
Lisístrata o mujeres colombianas en búsqueda de
la paz.
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| Consuelo Corredor
propone una evaluación crítica de la política de empleo incorporada en el
Salto Social cuyas metas, vaticina, no serán cumplidas. Ubicándose en el
contexto de la flexibilización de los mercados laborales en Colombia y en
América Latina a partir de la década del ochenta, plantea la importancia
del empleo como variable macroeconómica decisiva para la sostenibilidad
del desarrollo económico y advierte sobre el proceso de deterioro creciente
del mercado laboral y la calidad del empleo en el país. La inseguridad del
empleo, el incremento de las jornadas parciales, la contratación temporal,
la subcontratación y el trabajo a domicilio, la profundización de la brecha
salarial, la caída de los ingresos más bajos y el aumento del desempleo
conforman un panorama crítico susceptible de empeorar. Insiste sobre la
necesidad de una política de empleo que le dé prioridad a la generación
de empleo productivo y defina estrategias cualitativas y cuantitativas de
calificación y recalificación de la fuerza de trabajo. Inicio de página |
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| Jorge Giraldo
hace un balance del papel de los gremios y los sindicatos durante la crisis
política, señalando cómo a pesar de su debilidad, fueron los principales
protagonistas de la respuesta civil en esta coyuntura. La crisis permitió
adquirir un nuevo protagonismo a estas organizaciones, caracterizadas por
su baja representatividad, limitada capacidad de negociación y extrema atomización.
Gremios y sindicatos confluyen en la búsqueda de un nuevo perfil socio-político
y concertador que les permita insertarse en el Estado Social de Derecho.
Si bien al inicio del gobierno de Samper, gremios y sindicatos tienden a
apoyar la política de concertación y la voluntad manifiesta de corregir
los efectos sociales negativos de la apertura gavirista, posteriormente
se dividirán en relación con la crisis política. El sindicalismo, y en particular
las principales centrales, se polarizan de acuerdo con las posturas de las
organizaciones políticas que intervienen en su interior mientras se sanciona
el divorcio entre los gremios como organizaciones civiles y los grupos económicos
que detentan el poder. La debilidad de estos protagonistas constituye, según
Giraldo, una explicación importante a la imposibilidad de generar un polo
civil durante la crisis política. Inicio de página |
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| Myriam
Jimeno aporta una interpretación socio-antropológica de las movilizaciones
campesinas del Caquetá, Putumayo y Guaviare orientada a contrarrestar
los discursos oficiales y de los medios de comunicación que las asociaron
permanentemente con acciones de la narcoguerrilla. Recordando
el carácter social y cultural cambiante del uso y valoración de los
narcóticos en distintos tiempos y lugares, explica la relación entre
violencia y cultivos ilícitos por el juego complejo de intereses encontrados,
la incapacidad institucional, las estrategias de vida de distintos
grupos sociales. Diferencia tajantemente a cultivadores y comerciantes
como actores con intereses contradictorios y responsabilidades desiguales
en la generación de violencia. Mientras los primeros aspiran a convertirse
en campesinos prósperos o a asegurar simplemente sus condiciones de
subsistencia y son actores marginales de la violencia, los segundos
recurren a ella sistemáticamente como forma de imponer sus intereses
de enriquecimiento y poder sobre los mismos campesinos. Inicio de página |
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| José Jairo González
José
Jairo González complementa el análisis de Jimeno, ubicando estas
movilizaciones en continuidad con las luchas campesinas de este
siglo en pro de una reforma agraria y diferenciando a cultivadores
y raspachines, siendo estos últimos los actores más invisibles y
a quienes se les ha asignado los papeles secundarios. Para González,
se hace indispensable desnarcotizar los procesos de colonización
y las estrategias de supervivencia de indígenas, colonos, campesinos
y raspachines. |
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| Norma Villarreal
se interesa por las movilizaciones de mujeres en favor de la paz que
captaron la atención de los medios de comunicación durante la reciente
crisis: las protestas de las madres por el envío de soldados bachilleres
a los frentes de guerra; las movilizaciones de las madres de los soldados
secuestrados por la guerrilla en Las Delicias reclamando la liberación
de sus hijos; y la marcha de mujeres a Mutatá en búsqueda de una solución
pacífica de los conflictos. Estas tres movilizaciones son situadas
por Norma Villarreal en continuidad con una tradición de lucha de
las mujeres por la paz, que se remonta a su participación en la Marcha
del Silencio convocada por Jorge Eliécer Gaitán en 1940 en contra
de la violencia partidista. Norma Villarreal rescata el papel de los
movimientos feministas en la búsqueda de alternativas pacíficas y
en la crítica a la guerra y a los actores armados. Inicio de página |
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| Lisístrata, o mujeres colombianas
en búsqeda de la
paz |
| Mauricio Archila |
| En su comentario
a la ponencia de Norma Villarreal, Mauricio Archila apoya y complementa
muchos de los argumentos de Norma Villarreal, criticando no obstante
su visión homogéneamente pacifista de las mujeres que no diferencia
a las mujeres guerreras, guerrilleras o guerreristas así como su análisis
que reduce la violencia a una expresión del autoritarismo y el dominio
patriarcal. Inicio de página |
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