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.¿Por qué una Comisión Ciudadana de Seguimiento del Proceso al Presidente de la República 1994-1998, Ernesto Samper Pizano?
La Constitución de 1991 construyó para los colombianos un Estado social de derecho en el que el sistema de la democracia representativa se vio fortalecido y complementado con instrumentos de democracia directa y nuevos espacios para la participación ciudadana.

Con la nueva Carta Política, el poder ciudadano ya no se limita a elegir los miembros de los órganos encargados de tomar las decisiones sino que tiene la posibilidad de tomarlas directamente a través de consultas populares, referendos, revocatorias del mandato, presentación de iniciativas legislativas y convocatoria a cabildos abiertos. Se le abrió, además, la puerta a la sociedad civil para crear organizaciones que ejerzan el control y la vigilancia de la gestión pública.

La ausencia de credibilidad del Congreso como juez natural del Presidente de la República, el derrumbe casi absoluto de la institución de la Procuraduría General de la Nación y la secreta y parcial actuación de la Comisión de Investigación de la Cámara de Representantes que culminó con el auto inhibitorio en diciembre de 1995 que archivó la investigación contra el Presidente, llevó a la ciudadanía a crear un instrumento que desde la visión de la sociedad civil hiciera el seguimiento y la evaluación objetiva, jurídica, responsable y profesional sobre los trámites y decisiones de la Cámara de Representantes ante la aparición de nuevos y gravísimos hechos vinculados a la investigación archivada, los cuales determinaron su reapertura.

Los promotores de la Comisión Ciudadana de Seguimiento insistieron en la necesidad de que esta veeduría rebasara las tradicionales, enmarcadas dentro de la improvisación, la espontaneidad y la falta de recursos materiales y humanos necesarios para construir una opinión capaz de influir en las ulteriores decisiones de la sociedad civil frente al problema en cuestión. Por eso enfrentaron la incredulidad que suscitó un sistema de veeduría novedoso, la apatía general de la población colombiana ante el debate sobre el ingreso de dineros del narcotráfico en la Campaña que eligió a su Presidente, y una polarización absurda de los distintos protagonistas de los reprochables hechos —fomentada por los medios de opinión—, exponiendo una verdad sesgada según su propio interés de defensa.

La Comisión Ciudadana de Seguimiento tuvo entonces como propósito fundamental llegar a la verdad material, apartándose de las posiciones personales de los investigados. Fue así como un grupo de organizaciones no gubernamentales —que llegaron a un número superior a cincuenta, encabezado por Fundepúblico, Viva la Ciudadanía y la Fundación Social— logró finalmente un acuerdo completo respecto a la metodología, procedimientos, estructura y objetivos de la veeduría ciudadana al proceso del Presidente, a través de un órgano denominado Comisión Ciudadana de Seguimiento. Este órgano, por decisión de la Asamblea General reunida el día 11 de abril de 1996, fue conformado por quince ciudadanos de distintas profesiones y actividades que, con el apoyo de una secretaría técnica, hicieron el seguimiento permanente del proceso, denunciaron sus irregularidades y evaluaron situaciones críticas del desarrollo del mismo y los pronunciamientos finales de la Cámara de Representantes.

El principal escollo jurídico que tuvo el proyecto de la veeduría, lo constituyó la famosa reserva del sumario en la cual la Comisión de Investigación insistió, a pesar de los varios pronunciamientos de la Corte Constitucional que señalaban el carácter público del proceso. Ello llevó a proponer por parte de los ciudadanos, distintas acciones judiciales que finalmente fueron resueltas en favor de la publicidad del proceso, cuando la Corte Constitucional señaló el carácter público del voto en sentencia C-222 del 6 de mayo de 1996. La presión política ejercida desde el ángulo de la sociedad civil y sus organizaciones, condujo entretanto al Gobierno a presentar un proyecto de ley (Ley 273 de 1996), que terminó atenuando la reserva del expediente. La publicidad del expediente no fue acompañada de mecanismos procedimentales que aseguraran que el expediente llegara completo y de manera fidedigna a manos de los ciudadanos y ni siquiera a manos de los propios Representantes que actuaban como fiscales.

Las limitaciones a la publicidad del proceso y del expediente dieron lugar a graves irregularidades señaladas oportunamente por la Comisión Ciudadana de Seguimiento, que comprometen la validez del proceso, sobre las cuales se hará referencia más adelante.

A la iniciativa de la veeduría se unieron diferentes grupos sociales y movimientos espontáneos de la sociedad civil, como los de los estudiantes representados en Pupila, Ocho mil firmas por la verdad y Mujeres por la verdad, así como organizaciones sindicales y gremiales y el Consejo Nacional Gremial.

.Objetivos de la Comisión Ciudadana de Seguimiento  
Los objetivos de la Comisión Ciudadana de Seguimiento al Proceso del Presidente fueron aprobados por la Asamblea General de las organizaciones y los ciudadanos convocantes, y pueden resumirse así:

1. Velar por la transparencia en las actuaciones del Congreso de la República en su papel de fiscal en materia penal y de juez político del Presidente.

2. Velar por el cumplimiento riguroso del principio de prevalencia del derecho sustancial sobre el procesal; vigilar el cumplimiento de los términos procesales, el carácter público del proceso y la observancia permanente de la Constitución y las leyes.

3. Vigilar que las distintas decisiones adoptadas en el proceso sean independientes, formulando las correspondientes denuncias y señalando los impedimentos en cabeza de los miembros de la Cámara.

4. Contribuir a la claridad, objetividad, imparcialidad e integralidad de la información surgida del proceso, evitando su manipulación interesada.

5. Denunciar ante la opinión pública cualquier actuación ajena a la verdad de los hechos, a la Constitución y a la ley.

6. Divulgar de manera intensa y masiva, las opiniones y evaluaciones de la Comisión Ciudadana de Seguimiento en relación con el proceso al Presidente de la República.

7. Evaluar los desarrollos y resultados del proceso, con el propósito de contribuir a la reflexión de la sociedad civil para la adopción o apoyo de las determinaciones que deban adoptarse frente a la crisis nacional.

8. Informar periódicamente a la ciudadanía sobre las opiniones y conceptos de la Comisión Ciudadana de Seguimiento en relación con los desarrollos y resultados del proceso.

Al final del presente documento se expondrá la forma como trabajó la Comisión Ciudadana de Seguimiento, su metodología, las diferentes acciones que realizó y su conformación.

.Informe de la evaluación  
La Comisión Ciudadana de Seguimiento, en cumplimiento de uno de los objetivos fundamentales que dieron lugar a su creación, presenta ante la opinión pública el informe final de evaluación a la actividad cumplida por la Cámara de Representantes en su función de investigar penal y políticamente al Presidente de la República.

El día 16 de junio de 1996 en publicación que hizo en la edición del diario El Tiempo, esta Comisión dio a conocer las conclusiones unánimes a las que llegó luego de un estudio riguroso del expediente. Se busca con este informe final ampliar los conceptos e información que sirvieron de fundamento a dicha publicación. Los elementos informativos contenidos en este documento permitirán a la opinión pública, y a los analistas e historiadores tener una visión más amplia sobre los conceptos y conclusiones contenidos en aquella publicación, que se mantienen y ratifican.

Con tal propósito, su contenido se ha diseñado en tres partes, a saber: la primera, destinada al análisis jurídico de la Resolución de Preclusión en materia penal; la segunda incluye un análisis de la determinación de la Cámara de Representantes de no permitir el juicio político por indignidad y sus consecuencias; y la tercera contiene el informe sobre la manera como trabajó la Comisión Ciudadana de Seguimiento, así como las acciones que emprendió en cumplimiento de su objetivo.

Dedicatoria.

A Germán Sarmiento Palacio,

in memoriam

Con certeza puedo afirmar que la idea de crear una veeduría ciudadana al proceso que se siguió al Presidente Samper, surgió de la mente incansable de Germán Sarmiento. La creación de un tribunal de juzgamiento conformado por ciudadanos de altas condiciones morales que pudieran infundir la credibilidad que un Congreso tan cuestionado jamás podría alcanzar fue la idea que planteó como alternativa para abrir un espacio de participación en defensa del interés público. Inicialmente, su propuesta no logró la aceptación esperada.

Sin embargo, por encima de los vínculos afectivos y profesionales que se verían involucrados al intervenir en el proceso, Germán siempre tuvo claro que lo importante era que el país conociera la verdad de los hechos, ver las cosas en su total dimensión, no en un aspecto puntual y ser coherente con sus principios. Su primer paso fue presentar la acción de tutela contra la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara de Representantes, acción que pretendió revelar el único documento reservado en el país. Luego inició los contactos con representantes de Viva la Ciudadanía y de la Fundación Social para dar forma a un proceso que culminó con la creación de la Comisión Ciudadana de Seguimiento, veeduría ciudadana al proceso del Presidente Ernesto Samper.

Sé que no me equivoco al afirmar que fue de los más acuciosos e incisivos comisionados que integraron esta veeduría, como siempre lo fue con todos los propósitos que emprendió. Como periodista aficionado y como excelente jurista se puso a la tarea de reconstruir la verdad de los hechos y a desarrollar las teorías jurídicas que le daban soporte a sus afirmaciones. Animó a la Secretaría Técnica de la Comisión y a los mismos comisionados a trabajar en el documento final de la veeduría. «Este trabajo es un legado que le debemos a nuestros hijos», decía.

Personalmente trabajé días enteros con Germán en la preparación del documento, pues sus quebrantos de salud lo empezaban a limitar físicamente para escribir. Sus conceptos y sus ideas, sin embargo, siempre se mantuvieron lúcidas. El intelecto de mi maestro se refleja en el aspecto jurídico de este documento.

Hasta último momento estuvo atento a la publicación de estas memorias. Desafortunadamente ésta solo ocurre después de su muerte. Siento un profundo dolor porque no pudo ver el resultado de su encomiable trabajo a lo largo de un año y pienso que muchas personas que trabajaron a su lado sienten lo mismo. Sin embargo, me reconfortan las palabras que me repitió Sergio Muñoz cuando le manifesté mi tristeza: «No te preocupes: Germán fue la primera persona en leer el libro».

El informe final de la Comisión Ciudadana de Seguimiento contiene otro legado de Germán Sarmiento para la historia del País.

Claudia Mora Pineda

El libro  
El libro con el Informe de la Comisión Ciudadana de Seguimiento se encuentra en las principales librerías de Santafé de Bogotá, Colombia. También es posible descargar gratis la versión digital.